La odiosidad e intolerancia de la ultra derecha
Me encontré con esta “muestra” de lo que realmente está detrás del apoyo a Piñera.
Esto es sencillamente impresentable, vergonzoso y doloroso.
Me encontré con esta “muestra” de lo que realmente está detrás del apoyo a Piñera.
Esto es sencillamente impresentable, vergonzoso y doloroso.
Según el INE actualmente hay alrededor de 12 millones de chilenos mayores de 18 años y solo dos tercios(8 millones) están inscritos en los registros electorales de los cuales sólo 6.942.601 votaron válidamente en las elecciones recién pasadas, aproximadamente un 57% del total de chilenos con derecho a voto y de ese porcentaje sólo un 51% (3.582.800) votaron por Sebastián Piñera, es decir, el presidente de Chile fué elegido por sólo el 29% del total de chilenos con derecho a voto.
Sólo nos queda hacer una reflexión, si tenemos el gobierno que tenemos, es sólo por nuestra culpa, si los ciudadanos deciden no participar y dejar las decisiones importantes a unos pocos, entonces no nos quedan muchas esperanzas de mejorar nuestro país.
El Diputado UDI Iván Moreira ya comenzó su propia campaña del terror cuando en septiembre propuso un toque de queda para el 11 , pidiendo al gobierno que considere esta opción diciendo que “No hay que temerle al toque de queda, es una forma de resguardar a los ciudadanos y eso no significa volver al gobierno militar”.
Como un anuncio de cómo va a ser el gobierno de Sebastián Piñera se puede tomar esta “propuesta”, más represión en las calles, menos libertad, están dispuestos incluso a restringir las libertades civiles.
El neo-conservadurismo que ha llegado al poder es peligroso para la libertad, para ellos prima el “orden” por sobre los derechos ciudadanos y no me extrañaría demasiado que potencien el débil organismo de inteligencia del estado para transformarlo en una nueva CNI, con otro nombre claro, pero con el mismo poder atropellador de derechos.
Las lecciones que aprendieron de Pinochet no las han olvidado, los mismos que participaron de su dictadura y nunca hicieron nada para detener los atropellos a los derechos humanos, hoy se soban las manos y planifican los pasos a seguir en el nuevo gobierno de la derecha.
Hemos pertenecido a la oposición desde hace mucho, primero a la dictadura militar, luego a los gobiernos de la concertación aunque de manera demasiado blanda y ahora lo seremos del nuevo gobierno de derecha.
No permitiremos que se imponga el mercado por sobre los ciudadanos, que se privatice Codelco para enriquecer aún más a los mismos de siempre, evitaremos que la cultura sea devorada por las leyes de oferta y demanda, no dejaremos que la educación se siga transformando en un lucrativo negocio dejando de ser un deber del estado, nos negaremos a que la salud siga empeorando y que se consecionen los consultorios y hospitales públicos para hacerlos más rentables.
Seremos lo que somos, la verdadera oposición.
Sin duda lo más peligroso que podía pasarnos como nación ha sucedido, un gobierno de derecha encabezado por uno de los empresarios más poderosos, Sebastián Piñera, respaldado por quienes participaron en la dictadura militar.
Luego de la elección, las acciones del empresario electo subieron estrepitosamente obteniendo jugosas ganancias, como un primer paso en su nueva etapa de enriquecimiento y empoderamiento.
El poder ahora se ha concentrado en unos pocos, en aquellos que tienen ya el poder económico y que ahora se han hecho del poder político apelando a la mala memoria de la gente. Los mismos dueños de los medios de comunicación, ahora tienen el poder político, algo que es un peligro permanente para la democracia y la libertad.
El equilibrio que lograba mantener el país en calma se ha roto y ya se escuchan las voces de quienes temen lo peor, un gobierno del mercado sobre las personas.
Creo que siempre supe que este día iba a llegar, el día que la gente olvidaría el horror que vivimos por años bajo el yugo de Pinochet, se olvidaría de cómo algunos se enriquecieron comprando a precio de huevo las empresas del estado, se olvidaron que quienes estaban tras la dictadura militar son los mismos que hoy nos vendieron el sueño de un cambio.
Hoy en mi patria la derecha ha triunfado, mi pueblo ha entregado lo que tantos años nos costó recuperar y se lo ha entregado al poder económico, ese que nos explota y controla nuestros medios. Hemos entregado el poder casi absoluto.